50
56
Entry Title

Siempre hay por qué vivir, porque luchar. Por Roberto Castañeda

Llego el tiempo de agradecer, de hacer un alto, de revisar metas y establecer nuevos planes, y en este momento recuerdo una vieja canción que muchos habremos escuchado, pero otros tantos por su juventud quizás no, la canción se llama “La vida sigue igual” la canta su autor Julio Iglesias, el papa de Enrique Iglesias, aclaro para contexto de los lectores más jóvenes.

Debo decir que de un tiempo acá al despertar y abrir los ojos, en la hora que sea, mientras sea del nuevo día, doy gracias a Dios por ser, por estar, por la vida y todo lo material e inmaterial que me da, eso pasa (supongo a muchos) cuando la impetuosa juventud se aleja y entendemos lo finita y corta que es la vida misma.

Ya he pasado de vientos en popa a vendavales en mi vida, de cosas buenas y cosas que no lo son tanto, he conocido alegrías y tristezas, amores y desamores, he vivido la alegría del nacimiento de hijos y la tristeza del ser querido que muere, esto último por cierto, se repitió varias ocasiones este año que acaba.

Pero la vida es así, trae cosas buenas y malas, momentos de alegría y tristeza, de enojo y de compasión, de abundancia y de escasez, de amistad y de engaño.

Pero la misma vida me ha enseñado a fijarme más en las primeras y buenas cosas y entender la contraparte, entiendo ahora que hay tanta sabiduría en los dichos populares como en los libros, que unos y otros son acumulación de experiencia de quienes ya han pasado por este mundo que si bien es diferente, también es el mismo mundo, con iguales  personas, y sentimientos para el bien y el mal.

Uno de los libros que mayor efecto ha tenido en mi persona y que mayor tranquilidad y cambio ha traído a mi vida no es ni histórico, ni religioso, ni de autoayuda, es un libro de programación neurolingüística, el cual me hizo entender primero que todo se puede aprender y entender, que siempre hay distintas apreciaciones de un mismo tema o asunto y que  aun pareciendo opuestas pueden ser razonablemente ciertas, o como dicen cada quien verlo según el cristal con el que se mira.

Pero también sé que la diplomacia y la paciencia deben tener límites, que fijar posiciones en la vida es importante no tanto por uno, más bien por los que vienen tras nosotros a quienes finalmente heredaremos las consecuencias de nuestros actos o apatía.

Sé que amar con pasión no es malo y que el dolor es parte de esto, que hay amigos y amistades y ambas cosas son buenas y que hay que conservarlas todo lo que se pueda, entiendo hoy que la familia es primero y para siempre con sus cosas maravillosas y las que no lo son.

Comprendí que el bien material debe cuidarse y procurarse, pero entender que es finito, que el trabajo es bendición que da frutos cuando se hace con tesón, esfuerzo y honestidad, que nadie roba tus principios, ni tu educación, que el que roba y mal actúa recibe siempre su castigo.

Tengo total certidumbre sobre la existencia de un Dios, y que por inexplicables que parezcan las cosas, verdaderamente hay un plan que se descubre con el tiempo, pero que hay que y trabajarlo con fe y esperanza, pero sobre todo con acción continua.

Doy gracias por el amor, la familia, la salud, el trabajo y los amigos, entiendo que estos últimos son la familia que uno escoge, agradezco por los sabores y hasta los antojos, por la comida casera, y los buenos vinos, por la música y el viento, por la maravilla del amanecer, los verdes paisajes, las flores y las olas en el mar, la suave piel del recién nacido, los besos de los que te quieren y los abrazos de los que te estiman.

Hoy aprecio inmensamente las coincidencias de pensamiento, esas que hermanan y traen nuevas amistades y amigos verdaderos, también por quien al pensar diferente nos enseña e instruye a ver el mundo de manera más completa.

Camino con la confianza de saber que nada es tan terrible, incluso la misma muerte y el inmenso dolor que causa y que la mayoría de las cosas tienen arreglo, que si no hay arreglo puede existir resignación, que las pérdidas son parte de la existencia, como el recibir también.

Aprendí que en ocasiones recibirás de quien menos esperabas, incluso de aquellos que pensaste enemigos y que la vida es justa en algún momento, a veces después de tenerla.

Para terminar te aseguro que sol saldrá cada madrugada, porque que es la forma de Dios de decirnos que siempre habrá un mañana, que la alegría está a la vuelta, aun si tus tiempos son los más tristes de tu vida, y que de nuevo con felicidad podrás cantar “Here comes the Sun” como los Beatles nos enseñaron.

Te deseo una vida larga, para que aproveches todas las maravillas y enseñanzas de la misma, bienvenido sea el 2018, salud, felicidad, amor y trabajo para ti y los tuyos.

Autor: Roberto Castañeda

Roberto Castañeda

Heredando desde su familia la pasión por los medios de comunicación, Roberto Castañeda ha sido directivo de Radiodifusoras en el Noroeste del Pais, ha incursionado en diversos medios impresos y electronicos, descubriendo en la tecnologia una nueva pasión a la que se entrega por completo en el sueño de una sociedad mas justa.

Noticias Relacionadas

1 Comentario(s)

  • Carmen Leticia Esquer(29 de Diciembre de 2017)

    Hermoso pensamiento que hermana mis ideas y sentires. Felicidades por tus logros literarios. Te deseo muchos mas para el año q se avecina, llenos de salud trabajo y mucho amor!! Carmen Leticia

Deja tu comentario